Utilización de la estilográfica:
Junto con la producción en masa del lápiz y la introducción del papel, la pluma estilográfica ha sido responsable de una trasformación importante en la escritura y los trabajos manuscritos durante el siglo XIX. Fue el precursor de la oficina moderna, que llegaría a finales del siglo XIX y principios del XX, con la introducción de la máquina de escribir y las primeras copiadoras.
La estilográfica, y en menor medida el lápiz, reemplazaron el uso relativamente complicado del palillero, un tipo de pluma sin depósito de tinta que necesitaba ser mojado en el tintero, que se utilizaba para la escritura.
Las plumas estilográficas son consideradas por muchos escritores como las mejores herramientas para escribir o dibujar con tinta sobre papel. Sin embargo, son más caras generalmente, más difíciles de mantener y más frágiles que los bolígrafos. Además, no se pueden utilizar con tintas basadas en aceites o sólidas.
Se suele decir que las estilográficas requieren menos presión manual al escribir que los bolígrafos. Esto permite sesiones de escritura de mayor duración y más cómodas, además de menor fatiga física. Además, las tintas disponen un surtido de colores mayor que las que existen para los bolígrafos, proporcionando una amplia elección del color a usar.